Descubriendo el Pocket Rocket.

Es pequeño, es diferente, es divertido, es el gran Pocket Rocket de Tom Kuhn. Mi última adquisición y una gran sorpresa.

Estamos acostumbrados a jugar con yoyos de tamaños que rondan los 50 mm de diámetro, los 40 de ancho, un GAP de 4 y un peso de unos 67 gramos ¿te imaginas intentar hacer trucos de cuerda con un yoyo de 38 mm de diámetro, 14 de ancho y un peso de 48 gramos? Si no te lo imaginas te recomiendo que pruebes el Pocket Rocket, el resultado es pura diversión.

Lo probé por curiosidad, ya que no me creía que un yoyo tan pequeño fuera jugable, pero el resultado ha sido que sí lo es, y mucho.

Tiene forma cerrada o imperial, por lo que se espera un yoyo de looping, pero a quienes les gusta el juego de cuerdas, como a mí, podrán divertirse intentando montarlo en la cuerda, que es mucho más fácil de lo que pudiera parecer. Con un tiro recto podemos conseguir un equilibrio perfecto encima de la cuerda. Resulta increible su estabilidad pese a su tamaño, supongo que será debido al material del que está hecho, aluminio, y su forma redondeada pero muy plana, aportándole todo el peso en los bordes.

Lógicamente, tiene la dificultad de su tamaño y su estrecho GAP, que hace que sea un yoyo con respuesta, pero su peso hace que el yoyo se sienta al tirarlo, consiguiendo ser capaz de realizar algún truco de cuerda sencillo. En la dificultad está la diversión, el reto de su tamaño es directamente proporcional a la satisfacción de jugarlo con soltura sobre las cuerdas.

Posee un pequeño rodamiento de acero inoxidable que consigue un tiempo de dormilón bastante bueno, y si lo lavas mejora.

Como sistema de respuesta lleva Turbo Disc Tom Kuhn, y trae cuatro pegatinas de recambio para sustituirlas cuando se vayan gastando. También trae una bolsita de terciopelo para su transporte, que, junto a su pequeño tamaño, hace que lo puedas llevar en cualquier sitio sin que suponga una carga o molestia.

Grabado a laser lleva su nombre, el del fabricante, el número de patente y su número de serie. Todo ello junto a su acabado en aluminio pulido a espejo, hacen que sea un yoyo sumamente elegante, alejándose completamente de la idea de juguete y convirtiéndose en una joya para los coleccionistas.

Es apto para todos los niveles y todos los estilos de juego.

Conclusión: el Pocket Rocket no es un yoyo más, es una pequeña joya creada para divertirse a lo grande. Desde que lo tengo, siempre lo llevo encima. Francamente, ha sido un grato descubrimiento.

Es pequeño, es diferente, es divertido, es el gran Pocket Rocket de Tom Kuhn.

Mi última adquisición y una gran sorpresa.

Estamos acostumbrados a jugar con yoyos de tamaños que rondan los 50 mm de

diámetro, los 40 de ancho, un GAP de 4 y un peso de unos 67 gramos ¿te

imaginas intentar  hacer trucos de cuerda con un yoyo de 38 mm de diámetro,

14 de ancho y un peso de 48 gramos? Si no te lo imaginas te recomiendo que

pruebes el Pocket Rocket, el resultado es pura diversión.

Lo probé por curiosidad, ya que no me creía que un yoyo tan pequeño fuera

jugable, pero el resultado ha sido que sí lo es y mucho.

Tiene forma cerrada o imperial, por lo que se espera un yoyo de looping, pero

a quienes les gusta el juego de cuerdas, como a mí, podrán divertirse

intentando montarlo en la cuerda, que es mucho más fácil de lo que pudiera

parecer. Con un tiro recto podemos conseguir un equilibrio perfecto encima de

la cuerda. Resulta increible su estabilidad pese a su tamaño, supongo que

será debido al material del que está hecho, aluminio, y su forma redondeada

pero muy plana, aportándole todo el peso en los bordes.

Lógicamente, tiene la dificultad de su tamaño y su estrecho GAP, que hace que

sea un yoyo con respuesta, pero su peso hace que el yoyo se sienta al

tirarlo, consiguiendo ser capaz de realizar algún truco de cuerda sencillo.

En la dificultad está la diversión, el reto de su tamaño es directamente

proporcional a la satisfacción de jugarlo con soltura sobre las cuerdas.

Posee un pequeño rodamiento de acero inoxidable que consigue un tiempo de

dormilón bastante bueno, y si lo lavas mejora.
Como sistema de respuesta lleva Turbo Disc Tom Kuhn, y trae cuatro pegatinas

de recambio para sustituirlas cuando se vayan gastando. También trae una

bolsita de terciopelo para su transporte, que, junto a su pequeño tamaño,

hace que lo puedas llevar en cualquier sitio sin que suponga una carga o

molestia.

Grabado a laser lleva su nombre, el del fabricante, el número de patente y su

número de serie. Todo ello junto a su acabado en aluminio pulido a espejo,

hacen que sea un yoyo sumamente elegante, alejándose completamente de la idea

de juguete y convirtiéndose en una joya para los coleccionistas.

Es apto para todos los niveles y todos los estilos de juego.

Conclusión: el Pocket Rocket no es un yoyo más, es una pequeña joya creada

para divertirse a lo grande. Desde que lo tengo, siempre lo llevo encima.

Francamente, ha sido un grato descubrimiento.

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Author: admin

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1 Comment

  1. Es un yoyo apetecible (como casi todos) aunque lo que más me gusta es ese campfire edición especial Malaga, NYC lo podrá atestigüar

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