En la actualidad hay mil modelos distintos de yoyos, muchos de ellos de aluminio y con acabados impresionantes. Buscamos que no vibre, que tenga una respuesta adecuada, el tamaño de rodamiento que nos gusta, el color o la combinación de colores… y miramos cada detalle con lupa para asegurarnos que el dinero que nos gastamos está justificado de alguna forma.
Pero hay veces que un simple yoyo de madera puede llegarnos a proporcionar más horas de diversión que cualquier otra cosa. Y este es el caso del No Jive 3-in-1 de Tom Kuhn.
A simple vista parece un yoyo antiguo… y lo es, ya que Tom lo diseñó hace más de 10 años. Hay varias decenas de acabados posibles: diferentes colores, grabados, laminados de madera… Yo compré el “natural”, porque me apetecía que se viera claramente que es de madera.

Y puedo aseguraros que los menos de 20 euros que cuesta los vale uno por uno.
El sistema es simple, un yoyo de madera de arce con un eje metálico sobre el que se coloca un cilindro, también de madera, que gira libremente y al que se engancha la cuerda. El yoyo, evidentemente, tiene mucha respuesta, y su tiempo de giro es de unos 15 segundos, con lo cual tenemos que ser rápidos y regenerar bastante: trucos de la vieja escuela.

Por si fuera poco, el yoyo se puede transformar de tres formas diferentes, como el propio nombre indica. Es decir, abriendo el yoyo y volviéndolo a montar podemos conseguir un yoyo con forma imperial (looping), de mariposa (trucos de cuerda) o lo que Tom llama forma de pagoda. Este último no tiene mucho sentido para mí, pero es curioso.

Ahora viene la parte compremetida… ¿Cómo es en juego?
Francamente divertido. Cuando uno está acostumbrado a jugar con un Grind Machine 2 con un tiempo de dormilón de más de 3 minutos, el sacarse un truco rápido y vistoso al principio con un No Jive parece muy difícil. En realidad, es complicado, requiere mucha práctica. Y es ahí donde quería llegar yo: conseguir un yoyo con el que pueda divertirme y que además me ayude a avanzar en mi juego, o al menos en un tipo de juego diferente, ganando algo de versatilidad.
Hacer un doble o nada con un No Jive es un auténtico desafío al principio, y los chopsticks de momento me parecen imposibles. Pero eso sí, estoy disfrutando como un enano, más o menos como el enano que era cuando jugaba con mi primer Russel.
Y cuando veo a Ed Haponik hacer cosas como estas, creo que realmente todo es posible con esfuerzo.
42809 from ED HAPONIK on Vimeo.

Tiene muy buena pinta, a ver si cae jejeje…
je,je… Ya no saben qué inventar.
Que curioso, hace no mucho (lease, menos de una semana) me he comprado un yoyo de madera, de los más baratos, 5leuros y estoy mirando como modificarlo para hacerlo mas jugable (es de eje fijo), pero ya me saco algunos trucos, me da que con este no jive me iba a divertir mucho mucho…